• Hasta 33 000 bacterias pueden encontrarse en teclados de computadoras

    El teclado de una computadora convencional puede almacenar hasta 33 000 bacterias por centímetro cuadrado, una cifra mucho mayor que la albergada por otros sitios considerados tradicionalmente más insalubres, como los inodoros; e incluso puede contener gérmenes tan peligrosos como los resistentes a variados antibióticos.

     



    No se trata de un invento o de meterle miedo para que limpie la computadora, algo que olvidó hacer seguramente desde hace un buen tiempo, y que constantemente deja para el próximo día, pues el tiempo no le alcanza.

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    Las cifras de bacterias y hongos por centímetro cuadrado encontradas en un teclado son el resultado de varias investigaciones científicas, entre estas la que recientemente dio a conocer el laboratorio sueco Pegasus Lab, firma especializada en análisis químicos y de agentes alérgenos en ambientes interiores.
    La investigación determinó que la cifra de bacterias que se hospedan en un teclado supera en más de 260 veces las encontradas en el asiento de un inodoro de uso normal, ya que este ni siquiera alcanzó las 130 bacterias por centímetro cuadrado. Incluso es muy elevada la cantidad de hongos dañinos que se pueden unos 3 100 organismos por centímetro cuadrado según los expertos.
    Las causas más frecuentes de esta suciedad están en el mismo usuario de la computadora, que muchas veces come sobre esta dejándole caer migas diversas encima, fuma, bebe, estornuda sin separar la cara de lo que está haciendo, permite que los animales se paseen sobre la máquina, y en especial no limpia adecuadamente su teclado y mouse, dispositivos que por demás en la mayoría de los casos son «tocados» o «compartidos» por varias personas.
    INFECCIONES COME BYTES
    El estudio de la firma sueca no es nuevo ni exclusivo. Muchos son los médicos en diversas partes del mundo que, además de preocuparse por las enfermedades diversas que puede traer la computación, como osteoporosis, problemas cervicales, en la vista u ortopédicos, también han alertado del riesgo latente de infecciones que anidan entre los bytes.
    Un reciente estudio realizado por el doctor Charles Garba, de la Universidad de Arizona, Estados Unidos, midió los niveles bacteriales encontrados en las oficinas de ese país, y determinó que en estos locales vivían alegremente una infinidad increíble de bacterias, y hasta en los más disímiles lugares.
    Aunque los teléfonos se llevaron el premio de la popularidad para el vecindario preferido de los gérmenes, otras áreas de la oficina como los escritorios, las tomas de agua, los picaportes de puertas y ventanas, y por supuesto los teclados de computadora, tampoco se quedaron atrás.
    Esta situación se agrava aún más cuando la misma computadora es usada por varias personas, o cuando está muy expuesta al público, pues además de absorber las alimañas que por cuota le tocan, también aterrizan allí los gérmenes que dejan los usuarios o las personas al pasar.
    Incluso en los hogares la situación no es mucho mejor, porque animales domésticos, como gatos o perros, dejan caer sus pelos por doquier, algunos de los cuales desembarcan en orificios de la computadora o encuentran hospedaje gratis en el teclado, que por su conformación es muy difícil de limpiar.
    BACTERIAS SOBREVIVIENTES
    Quien crea que si al final hay bacterias en todas partes, por qué debemos preocuparnos por un albergue más, quizá comprenda que está completamente equivocado cuando sepa que los teclados de computadoras y sus cubiertas tienen el potencial de albergar bacterias potencialmente dañinas por períodos prolongados de tiempo.
    El problema es incluso más peligroso en lugares como los hospitales, donde si bien se tiene el cuidado de esterilizar todo el material que de una u otra forma tiene contacto con el paciente, pocas veces se mira hacia la computadora, que por demás es cada vez más frecuente.
    Los investigadores han determinado, por ejemplo, que al menos tres bacterias comúnmente encontradas en ese entorno, incluyendo dos resistentes a los antibióticos, pueden sobrevivir en los teclados y sus cubiertas de teclados.
    Ahí están la Enterococcus faecium, que puede causar infecciones complicadas del abdomen, piel, tracto urinario, y vía sanguínea en personas con sistemas inmunológicos comprometidos; la Estafilococo aureo, que podría provocar urticaria, furúnculos, ampollas, u otras afectaciones de la piel; y la Pseudomonas aeruginosa, causa frecuente de neumonía e infecciones del tracto urinario y de las vías sanguíneas.
    Estos peligrosos microorganismos, que pueden sobrevivir sobre las teclas entre una hora y hasta más de un día, si alguien manipula el equipo puede llevárselos prendidos a los dedos, y así transmitirlos sin querer a un enfermo o a otra persona sana.
    La situación, además, no es exclusiva de los hospitales, pues patógenos causantes de diversos virus, como el de la influenza, de fuertes gripes o de peligros mucho mayores, viven entre los equipos digitales, por falta de limpieza, con la mayor impunidad.
    HONGO TRAGÓN
    Ni siquiera la misma computadora, o dispositivos como los CD-Rom y los DVD, se salvan de enfermarse. Y no se trata solo de que los ataquen los cacareados y para nada inofensivos virus informáticos. Otros enemigos, como los hongos, también pueden «comérselos» tranquilamente, cuando la suciedad, la humedad y la temperatura les proporcionan hábitat agradable.
    Las normas para almacenar soportes ópticos como los CD-Rom y DVD aseguran que estos deben estar en lugares secos, con una humedad relativa del 50 por ciento y una temperatura máxima de 23 grados centígrados.
    De no ser así, el Geotrichum bien pudiera regalarse un buen bocado, primero comiendo el borde externo del CD y posteriormente avanzando hasta zamparse casi toda su cubierta, lo cual lógicamente lo hará inservible y provocará que se pierda toda la información almacenada.
    Este hongo prefiere desarrollarse en condiciones climatológicas tropicales, a unos 30ºC de temperatura y 90 por ciento de humedad relativa; y se alimenta del carbono y el nitrógeno de la capa plástica de policarbonato de los CD-Rom y DVD, formando en estos largas cadenas de esporas viscosas e incoloras.
    Aunque proviene del mundo vegetal, donde ataca a frutas diversas, generalmente después de su recolección, la larga familia del Geotrichum tiene también algunos ejemplares que pueden atacar a los humanos, causando padecimientos diversos, entre estos algunos intestinales, por lo cual es recomendable tener cuidado con estos CD-Rom «infectados».
    «LIMPIEZA INFORMÁTICA»
    No es secreto que una higiene adecuada es la mejor arma contra las enfermedades. Y en el mundo de la computación esto tampoco es una excepción, aunque haya quienes crean que con un antivirus actualizado ya la computadora está todo lo «saludable» que necesita.
    Incluso, a tenor de lo que algunos piensan, una limpieza mínima de determinados dispositivos no requiere ni aparatos ni conocimientos sofisticados, pues con una fina brochita, algo que expulse aire a mesurada presión, un pañito que no suelte pelusas y una buena dosis de ganas de hacer, se pueden lograr maravillas.
    El teclado, por ejemplo, basta con virarlo boca abajo y echar aire a presión entre sus teclas o darle suaves sacudidas, para asombrarse de la cantidad de basura que guarda. Tampoco está de más pasarle un trapito húmedo —no empapado— con jabón líquido o champú mezclado con una pizca de alcohol o colonia, el cual puede introducirse con cuidado sobre y entre las teclas, siempre y cuando antes desconecte el equipo de la corriente para evitar accidentes.
    Algo similar se puede hacer con el mouse, en especial si se le quita con cuidado la bolita inferior después de apagada la computadora, y se limpian las ruedecillas, eliminando las impurezas; ese mismo tratamiento puede dársele también al resto de la superficie exterior de la computadora.
    Dentro de esta, aire a presión y una brocha ligera para sacudir impurezas, sin necesidad de desarmar nada, solo quitando la tapa, ayudan mucho. Y hasta los CD-Rom y DVD agradecen de vez en vez una franela suave que les acaricie su superficie y temperatura y humedad relativa adecuadas.
    A fin de cuentas, unos pocos minutos de «limpieza informática» diaria pueden ayudarnos no solo a conservar mejor el equipo, sino a desterrar los peligrosos bichos que anidan en el teclado.